CUENTO DE LUVINA DE JUAN RULFO PDF

Es un cuento erudito porque: 1. Pero la reforma agraria empeoro las cosas, fue muy desorganizada. Para formar comunidad se necesitaban veinticinco personas. La prueba esta que hasta la fecha, los campesinos no tienen tierras.

Author:Bale Voshicage
Country:Seychelles
Language:English (Spanish)
Genre:Medical
Published (Last):5 April 2018
Pages:100
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ISBN:906-7-85951-491-6
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Localice en este documento Resumen: Este artнculo expone en primer lugar y sucintamente las caracterнsticas generales de la obra literaria de Juan Rulfo. A continuaciуn se realiza una introducciуn general de su libro de relatos El llano en llamas y finalmente se centra en el estudio del cuento titulado "Luvina".

Los aspectos abordados en este estudio son los siguientes: La relaciуn del cuento con la novela Pedro Pбramo; el personaje narrador y el narratario; el lugar desde donde se cuenta y, mбs detenidamente, el anбlisis del pueblo que es el verdadero protagonista del relato y que le da tнtulo.

Las caracterнsticas principales de ese lugar son la desolaciуn, la tristeza y el viento que azota inmisericorde a los fantasmales habitantes que lo pueblan. Palabras clave: Juan Rulfo, Luvina, narrativa mexicana contemporбnea.

La obra literaria de Juan Rulfo Los relatos de El llano en llamas y la novela Pedro Pбramo son las ъnicas obras literarias del autor mexicano Juan Rulfo que, sin llegar a las cuatrocientas pбginas, fueron suficientes para que se convirtiera en un hito de la literatura contemporбnea, al ser ambos tнtulos obras maestras en sus respectivos gйneros.

Esa es la explicaciуn de la difusiуn y el йxito universal que han tenido estos dos tнtulos. Solamente un dato: a comienzos del siglo XXI las dos obras se habнan traducido a mбs de 40 lenguas. No hay en ellas muestras de aprendizaje ni de titubeo, ambas son piezas tan magistrales que, seguramente, paralizaron a su autor como creador y lo redujeron a un casi completo silencio literario que durу hasta su muerte.

Esta breve, pero tan intensa creaciуn narrativa, estб poblada de campos бridos, paisajes desolados, clima abrasador, pueblos yermos y deshabitados, diбlogos de muertos en el mundo fantasmal de un pueblo muerto, violencia y revoluciуn, venganza y muerte; y, en fin, la degradaciуn humana, el odio, la culpa y el fanatismo. El pesimismo y el fatalismo inundan toda la obra literaria de Rulfo sin que nadie pueda escapar del destino que les persigue despiadada e inexorablemente.

Pero esta terrible y concreta realidad es trascendida al convertirse en profunda meditaciуn sobre los grandes temas humanos universales: la muerte y la incomunicaciуn, el dolor, la violencia y el destino y, en definitiva, la soledad del hombre y la desolaciуn del mundo en el que ha sido arrojado.

Como escribe Donald K. Gordon, la faz adversa de la naturaleza y las emociones humanas quedan tan bien retratadas que tienen validez donde quiera que vivan los desheredados de la tierra. Esta es la gran novedad que traнa su obra: el fin de la novela revolucionaria como crуnica y con una posiciуn o juicio histуrico claramente establecidos El autor da un giro decisivo a todas esas tradiciones literarias cuyos consabidos referentes eran la tierra, el campesino-vнctima, el caciquismo feudal, la historia sangrienta de sus luchas, para someterlos a una inflexiуn universal, mнtica y simbуlica.

La dolorosa historia reciente de Mйxico late en los libros de Rulfo, pero no hay una sola fecha en ellos, ni una menciуn a personas reales: todo ha sido profundamente ficcionalizado, gracias a tйcnicas narrativas que nunca antes habнan sido aplicadas a esos asuntos. Cuando, al comenzar a escribir, necesitу de una forma lingьнstica convincente y apropiada a los temas de sus cuentos y de su novela, la encontrу en aquel lenguaje del pueblo. Pero fue mucho mбs allб de una calcada y exacta reproducciуn literal, porque, entendida la esencia del habla popular -su tono, la mъsica fascinante lograda mediante pausas y continuas reiteraciones-, el narrador jalisciense le aсadiу o mejor la envolviу con su propia sensibilidad hasta conseguir el caracterнstico ritmo poйtico de su prosa, la plasticidad y el acercamiento sensorial a lo narrado: un lenguaje sugerente, recreado y elevado al mбs alto nivel literario, que no se corresponde con el realmente hablado, pero sin que nunca se pueda perder de vista su origen, su procedencia, y, por otra parte, vigorosamente opuesto al rebuscamiento y la redundancia barroca, caracterнstica de muchos escritores hispanoamericanos; pues como afirmaba Garcнa Mбrquez, la frondosidad retуrica era el vicio mбs acentuado de la ficciуn latinoamericana.

Estaba familiarizado con esa regiуn del paнs, donde habнa pasado la infancia, y tenнa muy ahondadas esas situaciones. Pero no encontraba formas de expresarlas. Entonces, simplemente lo intentй hacer con el lenguaje que yo habнa oнdo de mi gente, de la gente de mi pueblo.

Habнa hecho otros intentos -de tipo lingьнstico- que habнan fracasado porque me resultaban un poco acadйmicas y mбs o menos falsos. Eran incomprensibles en el contexto del ambiente donde yo me habнa desarrollado. Entonces el sistema aplicado finalmente, primero en los cuentos, despuйs en la novela, fue utilizar el lenguaje del pueblo, el lenguaje hablado que yo habнa oнdo de mis mayores, y que sigue vivo hasta hoy. Despuйs de publicar sus dos obras, Rulfo entrу en una crisis emocional y en un silencio literario que se prolongу hasta su muerte.

Nada mбs se conservaron algunos relatos sueltos y El gallo de oro , que recoge los textos cinematogrбficos del autor. Se cuenta que en destruyу el original esbozado e inconcluso de una novela, La cordillera, en la que habнa trabajado infructuosamente durante mбs de una dйcada.

Ante la insistencia de sus amigos y fervorosos lectores para que escribiese mбs, siempre contestaba socarronamente lo mismo: Ya no puedo. Se muriу mi tнo, el que me contaba las historias; y ya en serio, argumentaba: Un escritor es un hombre como cualquier otro. Cuando cree que tiene algo que decir, lo dice. Si puede, lo escribe. Yo tenнa algo que decir y lo dije; ahora no creo tener mбs que decir, entonces, sencillamente, no escribo. El llano en llamas La acciуn de los cuentos de El llano en llamas -quince cuentos en la ediciуn de , a los que posteriormente, en , se aсadieron dos mбs para asн quedar la ediciуn definitiva formada por los 17 cuentos ya considerados canуnicos- se desarrolla en los lнmites de la parte sureste del estado de Jalisco, desde el lago de Chapala hasta la frontera con los estados de Colima y Michoacбn, una geografнa cбlida, desolada y muy empobrecida.

Es una zona deprimida que azotan las sequнas y los incendios. Las revoluciones, las malas cosechas y la erosiуn del suelo han ido desalojando de a poco la poblaciуn, que en gran parte se ha desplazado hacia Tijuana, con la esperanza de cruzar la frontera como braceros. Es una poblaciуn constituida principalmente por criollos huraсos y lacуnicos -los indios que ocupaban la regiуn antes de la conquista no tardaron en ser exterminados- cuyos antepasados llegaron de Castilla y Extremadura, las partes mбs бridas de Espaсa Son una gente hosca, que apenas subsiste y que sin embargo ha dado al paнs un alto porcentaje de sus pintores y compositores, para no mencionar su mъsica popular.

Jalisco es la cuna de la ranchera y el mariachi. En esta tierra naciу y se criу Rulfo, y en ese periodo de tiempo fue consciente de que aquйl era un mundo atrasado y extremadamente violento, que йl viviу desde dentro y que sufriу en propia carne.

La infancia de Rulfo estuvo jalonada por revueltas campesinas, bandolerismo, saqueos, incendios, matanzas y protestas sociales. Precisamente, como resultado del fanatismo y de la violencia de aquella йpoca y de aquel territorio "devastado", su padre fue asesinado, como tambiйn lo fueron varios de sus tнos.

La pronta muerte de su madre, cuando йl tenнa diez aсos, vino a colmar el vaso de las desgracias familiares: Mi abuelo muriу cuando yo tenнa cuatro aсos; tenнa seis aсos cuando asesinaron a mi padre Mi madre muriу cuatro aсos despuйs: entretanto mataron a dos hermanos de mi padre. Luego casi enseguida muriу mi abuelo materno Otro tнo mнo muriу ahogado en un naufragio, y asн de hasta sуlo conocн la muerte. De aquel triste lugar le quedу como recuerdo la dureza de la disciplina propia de un sistema carcelario y, como resultado, una propensiуn a padecer profundas depresiones, que nunca le abandonaron.

En palabras suyas: Fue una de las йpocas en que me encontrй mбs solo y donde conseguн un estado depresivo que todavнa no se me puede curar. El ambiente pues de los cuentos de Rulfo es el de un Mйxico - tan bien conocido y padecido por йl- rural y profundo, violento, abandonado y desesperanzado, muy lejos de todo progreso histуrico. Como dice Hars, Rulfo escribe el epitafio de estas tierras. La cubren como un paсo mortuorio las nubes de la fatalidad.

Todos ellos, temas reveladores de un sombrнo pesimismo. Rulfo aparece en las letra mexicanas lleno de la angustia, al parecer sin soluciуn, del hombre contemporбneo; aparece sin fe, contemplando tierras secas, caciques, el maнz que no crece, el polvo, el viento sin sentido, las peregrinaciones a Talpa, los crнmenes mecбnicos y primitivos, la soledad y miseria mudas de los hombres del campo.

No queda ya ninguna fe exterior en que apoyarse. En su lugar, la violencia sorda, el fatalismo, y esa angustia lacуnica, quieta, que preсan los cuentos y la novela de Rulfo. La protesta mбs que expresada directamente, subyace al mostrar esa humanidad desgarrada por la violencia, la soledad, etc En ambos casos, tanto cuando la expresa directa como indirectamente, Rulfo estб demostrando una voluntad de examinar una realidad que necesita ser transformada pues, aunque su visiуn sea totalmente negativa, su misma actitud crнtica supone en el fondo una confianza en que tal realidad cambie.

Son como sombras marcadas por un paisaje y un clima de calor y polvo que, sin estar dibujados al completo, presentan, mбs bien, contornos y formas borrosas, sin que por eso pierdan viveza y veracidad, al resultar muy cercanos a la mбs primitiva naturaleza y muy alejados de las convenciones y las complejidades de la civilizaciуn urbana. Como bien seсala Carlos Blanco Aguinaga, una sorda quietud, un laconismo monуtono y casi onнrico, impregna de sabor a tragedia inminente el fatalismo primitivo de estos cuentos en los cuales parece haberse detenido el tiempo.

Como ya hemos observado anteriormente, en todos los cuentos de la colecciуn estбn presentes las voces campesinas, parcas y a la vez detalladas, reproducidas con toda la riqueza de entonaciуn, con su particular y expresiva cadencia sintбctica, y que, unidas a los diminutivos y a las repeticiones propias de un lenguaje pleonбstico, forman el material originario que, recreado y transformado por el autor se convierte en arte literario. Rulfo es consumado maestro en la reproducciуn del lйxico, sintaxis y giros del habla campesina.

Trabaja con esa materia bruta como un ceramista con arcilla, y la transforma a la alta temperatura de su arte de modo tal que, sin privarla de su autenticidad viviente, hace que esa habla espontбnea, inculta, adquiera extraordinaria plasticidad y expresividad. Se advierte que su maestrнa, sin embargo, consiste mбs que en un conocimiento insуlito del idioma coloquial, en una comprensiуn profunda de la mentalidad de quienes lo emplean.

Aunque nadie pueda negar la raнz mexicana hasta los tuйtanos de los relatos de Rulfo, la naturaleza y las emociones humanas quedan tan bien expresadas que -ya lo hemos seсalado- alcanzan validez dondequiera que vivan los desheredados de la tierra.

Estos cuentos con su escueto laconismo, con las elipsis que exigen la ayuda de la imaginaciуn, con una rigurosa economнa del diseсo narrativo producen un efecto imborrable y serбn siempre un grito y un testimonio sobre la condiciуn humana en las mбs duras situaciones vitales.

De los tres se conserva una lectura grabada por el autor, convertida en objeto de culto para los muchos entusiastas de su obra. La atmуsfera creada en el cuento me dio, poco a poco, casi con exactitud, el ambiente en que se iba a desarrollar la novela. Es el cuento que mбs se identifica o tiene parentesco con Pedro Pбramo, puesto que los hombres no tienen rostro, la gente no tiene cara, las figuras humanas no se definen.

Hay una ambigьedad; yo estaba trabajando con cosas realistas, aparentemente, pero en realidad eran producto de sueсos, de fantasнas. Tenнa los personajes completos de Pedro Pбramo, sabнa que iba a ubicarlos en un pueblo abandonado, desйrtico; tenнa totalmente elaborada la novela, lo que me faltaban eran ciertas formas para poder decirlo.

Y para eso escribн los cuentos: ejercicios sobre diversos temas, a veces poco desarrollados, buscando soltar la mano, encontrar la forma de la novela. Aquella era la atmуsfera. Si en la primera encontramos a sus pobladores vivos, a pesar de sobrevivir agarrados apenas con las uсas a la desesperanza, en Comala todos sus habitantes estбn muertos.

En "Luvina" desaparecen las fronteras entre lo real y lo irreal como un preбmbulo de lo que va a suceder en la novela posterior y, en fin, como se ha dicho, despuйs de "Luvina", un lugar moribundo en donde se han muerto hasta los perros y en donde la muerte es incluso una esperanza, sуlo puede venir Pedro Pбramo, el gran diбlogo de los muertos.

Cada cuento de Rulfo, lo sabemos, es distinto a los demбs, tiene su ambiente y su ritmo peculiares. Cada no de ellos es como una habitaciуn -peculiar, inconfundible- de una casa. Pero esta casa tiene dos puertas, y por ambas salimos hacia esta otra mansiуn -subterrбnea- que es Pedro Pбramo.

Esta puerta se abre directamente hacia el reino oscuro de Comala de Pedro Pбramo. En el centro habнa un бrbol. Cuando me encontrй en medio de la plaza, me di cuenta de que aquel pueblo, en apariencia fantasma, en realidad estaba habitado.

Me rodearon y se fueron acercando hasta que me amarraron a un бrbol y se fueron. Pasй toda la noche ahн. Aunque estaba algo perplejo, no estaba asustado pues ni siquiera tenнa бnimo para ello. Amaneciу y poco a poco aparecieron los mismos que me habнan amarrado. Йstas son las preguntas suscitadas por este intenso e inolvidable relato.

En verdad, el narrador omnisciente sуlo interviene muy contadas veces -cuatro- en todo el relato y, ademбs con absoluta parquedad. Se convierte asн en testigo de un largo parlamento, casi un monуlogo interior, y sуlo se permite servir de enlace para ir creando el ambiente con breves acotaciones a la voz que domina el relato: El hombre aquel que hablaba se quedу callado un rato, mirando hacia fuera Bebiу la cerveza hasta dejar sуlo burbujas de espuma en la botella y siguiу diciendo… La mayorнa de las narraciones de Rulfo estбn contadas en primera persona por un narrador presencial que ademбs suele ser el protagonista del relato.

Es este narrador el que transmite al lector su visiуn del mundo, de las cosas y de los hechos con una perspectiva casi siempre desoladora. En "Luvina", el narrador o voz que habla es la del personaje protagonista-testigo que monologa absorbentemente en primera persona desde el principio al fin del cuento.

Abismado como estб en su memoria y posiblemente narcotizado por el abuso del alcohol, no piensa mбs que en Luvina, en lo triste y devastado del lugar. Se cierne sobre su mente como una abrumadora pesadilla que le impide hablar y de cuando en cuando queda abstraнdo mirando al exterior de la tienda.

A travйs de sus palabras, y sуlo muy aleatoriamente, sabremos que era un maestro rural, casado y con tres hijos, que hace ya quince aсos pasу un tiempo largo e impreciso en San Juan Luvina Me parece que usted me preguntу cuбntos aсos estuve en Luvina La verdad es que no lo sй. Perdн la nociуn del tiempo desde que las fiebres me lo enrevesaron; pero debiу haber sido una eternidad.

Como bien se ha observado, este narrador protagonista del cuento de Rulfo es una transposiciуn del personaje tнpico de muchas mitologнas que regresa del infierno y, a la entrada de este, cuenta, a los incrйdulos viajeros que se disponen a emprender el mismo recorrido, las dificultades y los horrores que encontrarбn en su destino. Se trata de un -todavнa mбs- misterioso personaje, tambiйn sin nombre, sin rostro, sin palabra -por lo tanto no interlocutor-, y sin acciуn; un personaje indefinido que abre mъltiples posibilidades de interpretaciуn a los lectores.

Nada mбs sabremos, por unas mнnimas alusiones del protagonista, que se trata del nuevo maestro destinado al pueblo de Luvina, Como dice Luis Leal, parece un ser irreal; mбs que un personaje, es una sombra, mбs que hombre de carne y hueso parece un desdoblamiento del mismo maestro narrador, quien, en vez de pensar, habla a solas en voz alta, en un monуlogo ensimismado.

Allн el protagonista, ademбs del monуlogo continuo, pide cerveza al cantinero,[21] se levanta de la mesa, grita a los niсos que alborotan fuera, bebe la cerveza tibia que agarra un sabor como a meados de burro, pide unos mezcales y, al final, se queda dormido, semiborracho, derrumbado sobre la mesa.

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